Un buen dia cogimos el land rover de su padre, compramos una botella de whisky y era las candelarias en el rocio...
Cogimos camino al rocio pero por el que van las carretas cuando salen de peregrinos hacia la aldea andando.
Cuando nos bebimos la mitad de la botella, le pusimos el nombre de "tucutu", acentuado en la cu, que era el ruido que hacia el motor del pobre land rover por las arenas camino del rocio, y conduciendo el amigo nacatone, que todavia no tiene carnet de conducir, pero vamos va a donde le sale los kujons, como por ejemplo a llevar a la madre a misa los domingos a las 8 de la tarde, seguimos con nuestra ruta hacia el rocio y una vez que llegamos alli nos encontramos con unos amigos que nos invitaron a su casa.
Nos fuimos con los amigos a su casa, y una vez alli descubrimos que tenian unas cuantas tias para hacer favores a los que lo desearan o necesitasen, a cambio del previo pago del servicio, y cuando me quise dar cuenta el nacatone estaba echando el pato bocarriba en el patio de la casa y sin dar golope en bola...
Tuvimos que meterle la cabeza en la ducha, pero la cogorza no se le paso ni de esta manera, y me tuve que traer el land rover yo, perdimos una navaja del padre, pinchamos una rueda en el camino de vuelta y cuando lo lleve a su casa su madre me recibio como al señor en jerusalen es decir con palmas y olivos, y encima me echo una birrita para que se me pasase el susto, pero no del pinchazo, ni de la tajada del nacatone sino de la cara que tenia cuando estaba asi, que se le veia intermitente, es decir que el espiritu se le estaba llendo para arriba.
miércoles, 21 de abril de 2010
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2 comentarios:
Te he respondido a tu comentario:
Hola! El cabezo ya es africa, me parece a mi
Kanute forever y viva el Betis !
Y esta historia del Nacatone esta genial!!
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