Despues de celebrar su cumpleaños, en el mes de mayo, estabamos en su casa arriba en la cueva, cuando de pronto escuchamos la voz celestial de la madre, Francisco Joséééééé...
Se levantó de la descalzadora, que le tenía puesta la madre en la habitación de arriba, para que no estuviese muy incomodo, echó el pasito de ganso mareado y se acercó a la escalera para escuchar lo que quería decirle su madre.
Sentimos como bajó la escalera, cosa bastante rara en él, (solo lo hacía para ir a comer o a dormir), y al poco tiempo subió con las botas de montar puestas, y con una gorrilla de estas que se ponen los rocieros para estas circustancias, diciendonos que sus padres se iban al Rocio que estaba en su fiesta mayor, y que estaban invitados en unas casas para tomar unas copitas, que nosotros fuesemos con ellos.
Atónitos nos miramos, Nacho Taracido, mi cuñado Antonio Eduardo y yo, entre otras cosas porque parecía asi vestido a este que le hace los mandados al de la pantoja, que no me acuerdo, al Julian Muñoz, con lo blanquito que es, que le da el sol menos que al sobaco de una monja, y esbozando unas leves sonrisas, todos dijimos alunisonos, pues si habra que ir.
Una vez decididos a emprender la aventura con la familia del chino, la madre que tenia sobre 60 años de edad, los pelos de la cabeza muy rizados y voluminosos, de una estatura mediana, un poco regordeta y con unos pelillos en el bigote, siempre que andaba se iba de lado a lado como si tuviese una pierna mas corta que la otra, nos dijo que antes de irnos tenia que hacer unas tortillas de patatas, pero que en ese instante no tenia perjil, asi que nos llegaramos frente a casa de mi tia Amalia a por un poco.
Una vez que todo estaba echo emprendimos el camino hacia una noche magica en la aldea.
La madre es una persona que no le gusta meterse en nada, ni cotillear ni cosas de ese estilo, es que simplemente esa es su vida, siempre ella tan desentendida de todo, como si con ella no fuese la cosa, como si no le gustara mandar, ni enterarse de la niña que se había quedado preñá, ni si fulanita estaba saliendo con surtanita, y la madre de una era republicana y el padre del otro era falangista..., su vida giraba en torno a eso y a defender lo indefendible lo de su hijo.
Pero siguiendo con la historia una vez que llegamos al Rocio, nos separamos de los padres y fuimos a la casa de Pablo Martín, que alli se reunia el personal antes de salir por ahi, y nos encontramos con mucha gente de aqui del pueblo.
De alli inmediatamente nos fuimos a la casa de la hermandad, y nos tomamos una copita de vino, con unas tortillitas de bacalao que estaban para reventar de buenas.
Cuando nos fuimos nos encontramos con Juan Carlos el casera, que nos invitó para tomar algo en su casa y asi lo hicimos, nos dijo que su madre habia hecho un "potage de garbanzos con to los habios", y con la hambre que teniamos nos comimos media olla de potage, con seis botellas de manzanilla la nuestra, y unas gambitas para el aderezo.
Ya estabamos hartos de casi todo, y nos dirigimos a casa de mi primo Caracas, y logicamente alli estaba mi tia, que tambien es mas exagerada que el copon divino y alli fue donde acabamos de rematar la faena, comimos mas y rapidamente empezamos con los cubatitas.
Cuando nos dimos cuenta era la hora casi de irnos que habiamos quedado con sus padres para tomar algo en la casa de Paquito la Nina, y hasta que llegamos a esa casa no tuvimos la oportunidad de estar hablando con unas tias que por cierto eran bastante guapas, y cuando ya habiamos cogido confianza con ellas se le ocurre al Nacatone de traer una bandejita, con varios compartimentos, pero vacios solo en uno de ellos quedaba dos o tres chochos...
Se miraron y solo les faltó reirse ne su cara.
Mira que ponerle a las tias una bandeja con tres chochos, con toda la comida que hay en el Rocio, y la que llevaba su propia madre..., a ver si no es para encerrarlo y que no salga más, pero de una jaula.
lunes, 5 de julio de 2010
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