lunes, 26 de abril de 2010

Mi amigo el Nacatone

Cuando tenia menos edad, estaba casi siempre "pelaillo", es decir a dos velas, y no es que ahora este mucho mejor pero por lo menos para tirar hay, y le comenté al chino que si tenia algun trabajillo para mi, de esos que el hacia con su padre en los piñones.
Su respuesta como siempre sincera y no falta de suspense no se hizo esperar, diciendome que al dia siguiente ibamos a coger en el corral de los piñones las piñas para echarlas en la maquina que tenian alli preparada para desgranarlas...
Al dia siguiente, cuando llegó la hora de trabajar me llegué a su casa esperando que la madre me dijera lo de siempre, es decir ya se ha ido con el padre, pero que en realidad estaba acostado como de costumbre y tapado por su madre, pero no, fue una sorpresa que me dijese su madre que pasara que estaba terminando de almorzar.
Pues bien, llegamos al corral donde tenía inmensos montones de piñas, las cuañes teiamos que coger, echarlas en espuertas y transportarlas con un carrilo de mano hasta la maquina desgranadora...
Cuando llevabamos currando media hora, a pleno sol del mes de julio por la tarde, me dijo que habia llegado la hora de echar el cigarrito, el cual me vino como el aceite a la espinaca, porque en realidad hacia mucha calor y no estaba acostumbrado, seguimos currando de manera continuada y cuando ya llevabamos al rededor de un par de horas, me dijo que me quedara alli mientras el iba a controlar la maquina desgranadora, ya que no estaba sacando el caudal de piñones que le pertenecia sino un poco menos y por lo tanto iba a ver si estaba atascada o algo por el estilo...
Me quede alli currando y echando espuertas de piñas en el carrillo, me fume un cigarrillo, pero al ver que tardaba ya mas de una hora me acerque por alli donde estaba la maquina y pude comprobar el tipo de trabajo que estaba realizando mi amigo el Nacatone, estaba con las revistas de tias en pelotas que tenia guardadas el padre debajo de la maquina, y me lo encuentro en un rincon vuelto de espaldas, en una mano tenia la comentada revista Lib, y en la otra el vergajo meneandoselo a diserto y siniestro, a partir de ese dia comprendi lo dificil que era trabajar con su padre por las tardes, y porque tenia esos callos en las manos.

miércoles, 21 de abril de 2010

Mi amigo el nacatone

Un buen dia cogimos el land rover de su padre, compramos una botella de whisky y era las candelarias en el rocio...
Cogimos camino al rocio pero por el que van las carretas cuando salen de peregrinos hacia la aldea andando.
Cuando nos bebimos la mitad de la botella, le pusimos el nombre de "tucutu", acentuado en la cu, que era el ruido que hacia el motor del pobre land rover por las arenas camino del rocio, y conduciendo el amigo nacatone, que todavia no tiene carnet de conducir, pero vamos va a donde le sale los kujons, como por ejemplo a llevar a la madre a misa los domingos a las 8 de la tarde, seguimos con nuestra ruta hacia el rocio y una vez que llegamos alli nos encontramos con unos amigos que nos invitaron a su casa.
Nos fuimos con los amigos a su casa, y una vez alli descubrimos que tenian unas cuantas tias para hacer favores a los que lo desearan o necesitasen, a cambio del previo pago del servicio, y cuando me quise dar cuenta el nacatone estaba echando el pato bocarriba en el patio de la casa y sin dar golope en bola...
Tuvimos que meterle la cabeza en la ducha, pero la cogorza no se le paso ni de esta manera, y me tuve que traer el land rover yo, perdimos una navaja del padre, pinchamos una rueda en el camino de vuelta y cuando lo lleve a su casa su madre me recibio como al señor en jerusalen es decir con palmas y olivos, y encima me echo una birrita para que se me pasase el susto, pero no del pinchazo, ni de la tajada del nacatone sino de la cara que tenia cuando estaba asi, que se le veia intermitente, es decir que el espiritu se le estaba llendo para arriba.